lunes, 29 de junio de 2009


“La confrontación inherente a la arquitectura, entre espacio y uso, y la inevitable des-union (disjunction) que media entre ambos términos, implica que la arquitectura permanezca en un constante estado de inestabilidad, y al filo del cambio. Es paradójico que tres mil años de ideología arquitectónica hayan intentado asegurar justamente lo opuesto: que la arquitectura trata sobre la solidez y la cimentación."


Tschumi, Bernard, Architecture and Disjunction, MIT, Camridge – Londres. 1.996 - pg. 19 (traducción de doloresthomas para este blog)

lunes, 22 de junio de 2009



No hay desilusión que logre sostenerse en mi alma frente a una película de Adolfo Aristaraín.
Algo extraño hay en todas estas cintas - caen como bálsamo sobre mi alma; siempre.

Por momentos casi, casi llego a sentir como si alguien, aún en la distancia, me entendiera / me acompañara.

Bendito el arte, digo yo...

martes, 9 de junio de 2009

Arquitectos.
Algunos proyectan en la utopía, deliberadamente.
Saben, como Piranesi y Lebbeus Woods, que lo suyo es una búsqueda en la abstracción de los extremos y los territorios vírgenes; que su anzuelo ha de ser lanzado más allá de todo mar conocido, con el único fin de explorar las posibilidades que se ocultan en el futuro.
Otros, en cambio, saturan el espacio electrónico con proyectos que no superan el estadio del dibujo, la helada imagen del modelo tridimensional de programa.
Pero no van más allá de una ligera distorsión efectiva y fotogénica de la pobre realidad que les ha tocado.
No proponen, ni investigan, ni avanzan en realidad. Sólo se muestran, a través de vistosas imágenes de sí mismos, como modelos desnudas en una plataforma de strip en la sobresaturada noche de Las Vegas.
Estímulos, producen - visuales, como casi todo hoy día.
Jim Morrison (otra especie de desnudista / prostituta - a su manera), que con seguridad jamás hubiera imaginado este lamentable giro en la historia de algo tan ajeno a su triste realidad como la arquitectura, nos sirve el día de hoy para explicar el patetismo de quienes creen que pueden hacer sus carreras a punta de fotos:
"those who race towards death
those who wait
those who worry..."
En otro lugar, muy distante y diferente al que ocupan todos los anteriores, una inmensa minoría que trabaja.

lunes, 1 de junio de 2009

En un punto, del tamaño de la cabeza de un alfiler, confluyen cientos de líneas que azarosamente han cruzado el universo en mil direcciones.
Cada persona, cada evento (pasado, presente, futuro), ha marcado su paso por este lugar, dejando tras de sí una de estas líneas; creando un haz (es difícil saber de qué clase, en realidad) a su alrededor; marcando una especie de camino que indica una dirección particular.
No vemos estas cosas. Nos desbordan, como nos supera cualquier luz que vibre por debajo del rojo o por encima del violeta; como somos incapaces de asir cientos de olores perceptibles para los perros, el tenue ruido que dirige a los murciélagos o la mágica capacidad que las plantas tienen para comerse la luz.
Pero las líneas existen, poderosas y claras, aún a pesar de nuestra infinita ignorancia.
Eventualmente se cruzan, confluyen en un punto, en un lugar minúsculo, que llamamos instante. Es entonces cuando, sorprendidos, creemos que el destino ha actuado de manera misteriosa, y llenos de temor nos entregamos a un triste destino.
Irresponsables, débiles, incapaces de entender un mundo que decidimos asumir como algo extraño, ocultamos nuestra miseria tras la cómoda disculpa de la fe.